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PROBLEMAS DEL ESTADO DE ÁNIMO

Existe una amplia gama de problemas, trastornos y patologías del estado de ánimo que pueden deberse a múltiples factores. Algunos de estos problemas se originan cuando determinadas sustancias en el cerebro modifican su modo habitual de funcionamiento. Otras veces sucede que los problemas tienen su origen en factores más psicológicos, siendo producto de duelos sin resolución, de experiencias traumáticas que no se ha podido elaborar o de la acumulación de situaciones frustrantes que confieren a la persona un modo de vida basado en una visión negativa de la realidad. También, los problemas del estado de ánimo pueden ser síntomas de otras patologías de base o el producto secundario de una enfermedad orgánica o del consumo de determinadas sustancias. Como puede observarse, el espectro de causas es tan amplio, que únicamente con la consulta a un especialista puede determinarse el problema en su especificidad y complejidad.
Nuestra intención aquí, es ofrecer una síntesis de los problemas más habituales asociados al estado de ánimo en el campo de la salud mental. Si usted observa que alguno de los problemas que se describen se asemejan a los que usted padece, debería realizar una consulta con un profesional que pueda tratarlo y orientarlo sin dejar que pase más tiempo, ya que, como ocurre con todas las enfermedades, cuanto antes son detectadas, mejora notablemente su evolución y pronóstico.

Los problemas del estado de ánimo más habituales son:

  • Distimia (Depresión "menor")
  • Trastorno Depresivo Mayor (Depresión severa)
  • Trastorno Bipolar (Alternancia de episodios maníacos y depresivos)
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DISTIMIA

La distimia es un tipo de depresión menos grave, con síntomas crónicos que no incapacitan tanto, pero que interfieren en el funcionamiento y bienestar de la persona.
La característica esencial del trastorno distímico es un estado de ánimo crónicamente depresivo que está presente la mayor parte del día de la mayoría de los días.
Las personas con trastorno distímico describen su estado de ánimo como triste o "desanimado". En los niños, el estado de ánimo puede ser irritable más que depresivo. Durante los períodos de estado de ánimo depresivo pueden estar presentes los siguientes síntomas: pérdida o aumento de apetito, insomnio o hipersomnia, falta de energía o fatiga, baja autoestima, dificultades para concentrarse o para tomar decisiones y sentimientos de desesperanza. Las personas pueden señalar pérdida de intereses y aumento de la autocrítica, viéndose a menudo a sí mismos como poco interesantes o inútiles. Puesto que estos síntomas se convierten en gran medida en una parte de la experiencia cotidiana (p. ej., "yo siempre he sido así", "esta es mi forma de ser"), es frecuente que no sean referidos a no ser que sean preguntados directamente por el profesional entrevistador.
Para obtener mayor información, consulte el apartado sobre Trastorno Depresivo Mayor.

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TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR


¿Qué es un Trastorno Depresivo?
Es una enfermedad que afecta al organismo, al ánimo y la manera de pensar. Afecta la forma en que una persona come y duerme. Afecta el modo en que uno se valora a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad personal. No es una condición de la cual uno puede librarse a voluntad. Las personas con un trastorno depresivo no pueden, simplemente, decir "Basta de esto, me voy a poner bien". Los síntomas pueden durar semanas, meses, años o toda la vida. Sin embargo, la gran mayoría de personas que padecen un trastorno depresivo pueden mejorar con un tratamiento adecuado.

Estos son algunos síntomas habituales en las personas que padecen de depresión:

  • Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente
  • Sentimientos de desesperanza y pesimismo
  • Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo
  • Pérdida de interés o placer en pasatiempos y en actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
  • Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar en "cámara lenta"
  • Dificultad para concentrarse, recordar y tomar desiciones
  • Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta
  • Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumentar de peso
  • Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio
  • Inquietud, irritabilidad
  • Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros malestares crónicos.


¿Cuáles son las causas de la depresión?
La depresión es una enfermedad compleja cuyo origen puede estar determinado por múltiples causas. En algunos casos, se han encontrado factores hereditarios por medio de los cuales la depresión se repite en las diferentes generaciones. Sin embargo, la presencia de estos factores no es determinante. Habitualmente, se presentan otros problemas adicionales que desencadenan la depresión, como lo son los problemas de familia, del trabajo, del estudio o las diversas tensiones de la vida.
Lo que se conoce con claridad, es que el trastorno depresivo severo está asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales, por ello la terapéutica recomendada es el tratamiento con fármacos acompañado de psicoterapia.
Las causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación de estrés.

La depresión en la mujer
La depresión se da en la mujer casi el doble que en el hombre. Esto puede deberse a la presencia de factores hormonales, tales como los cambios en el ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el posparto, la premenopausia y la menopausia. Además debe considerarse el hecho de que muchas mujeres enfrentan cotidianamente situaciones de estrés a raíz del esfuerzo por mantener múltiples actividades, como lo son el cuidado de los niños, el mantenimiento del hogar y el trabajo.
Un período especialmente sensible en la mujer, en donde el riesgo de padecer una depresión se eleva, es la etapa posterior al nacimiento del bebé, la cual se conoce como depresión posparto. Es normal que algunas madres nuevas padezcan episodios pasajeros de tristeza, pero un trastorno depresivo no lo es y requiere tratamiento. El tratamiento realizado por un terapeuta sensible que pueda ofrecer apoyo emocional a la madre y a la familia, son esenciales para que la mujer recupere su su bienestar físico y emocional y su capacidad para cuidar y disfrutar de su hijo.


La depresión en el hombre
Si bien la tasa de incidencia de la depresión es menor en el hombre, suele ser más difícil su diagnóstico y su tratamiento ya que el hombre es más reacio a admitir su problema y a consultar por él. Quizás por esto, es que la tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces mayor que en la mujer.
Muchas veces la depresión en el hombre se acompaña de hábitos adictivos (como el alcohol y las drogas) que enmascaran la enfermedad. Así también, el hábito socialmente aceptado de trabajar en exceso, puede encubrir una depresión.
En el hombre la depresión suele manifestarse con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de sentimientos de tristeza y desamparo. Estos factores pueden contribuir a que el hombre tenga más dificultades para reconocer que padece una depresión.


La depresión en la vejez
Es erróneo creer que las personas ancianas se depriman como una consecuencia habitual de la edad o las circunstancias de la vida. La mayoría de los ancianos se sienten satisfechos con sus vidas. Es de suma importancia que un anciano realice una consulta si se encuentra deprimido, aunque sólo refiera síntomas físicos. Si bien pueden ser reacios a hablar de sus problemas, se ha observado que la psicoterapia es uno de los tratamientos más eficaces para la depresión en los ancianos. El reconocimiento y tratamiento de la depresión en la vejez hará que este período de la vida sea más placentero para el anciano deprimido, para su familia y para quienes le cuidan.


La depresión en la niñez
La depresión en la niñez se empezó a reconocer hace relativamente poco tiempo. El niño deprimido puede simular estar enfermo, negarse a ir a la escuela, no querer separarse de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado o sentirse incomprendido. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a otra es a veces difícil establecer si el niño está pasando por una fase de su desarrollo o si realmente está padeciendo una depresión.
Algunas veces el niño es derivado a consulta por un pediatra. Siempre es aconsejable que el niño sea atendido por un Psiquiatra o Psicólogo Especialista en niños. Los padres no deben temer en realizar las preguntas que crean necesarias. A modo de recomendación, se sugieren las siguientes preguntas:
  • ¿Está capacitado el profesional que va a llevar a cabo la psicoterapia?
  • ¿Qué tipo de psicoterapia recibirá el niño?
  • ¿La familia participará de la psicoterapia?
  • ¿Será el niño tratado con antidepresivos?
  • ¿Por cúanto tiempo?
  • ¿Cúales podrían ser los efectos secundarios?


Diagnóstico y tratamiento
Para que un tratamiento resulte eficaz, es necesario que el diagnóstico sea lo más ajustado posible al problema que plantea la persona. En algunos casos, resulta necesario un cuidadoso examen médico previo para descartar la presencia de otras patologías (como algunas infecciones por ejemplo)que producen síntomas similares a la depresión.
Un buen diagnóstico comienza por la realización de una Historia Clínica completa. En ella debe recabarse información sobre los síntomas, su inicio, duración y diversidad, si éstos fueron tratados previamente y cómo, si la persona ha consumido alcohol o drogas, si ha intentado suicidarse o si lo ha pensado, si otros miembros de la familia han sufrido de depresión o de otros trastornos. Además, se debe realizar una evaluación del estado mental y psicológico de la persona.
Cuando se trata de depresiones severas, es usual que se recomiende un tratamiento combinado, el cual consiste en la toma de fármacos, conocidos como Antidepresivos, más la realización de Psicoterapia, la cual puede ser efectuada por el Psiquiatra o por un Psicólogo. La Psicoterapia puede tener diversos estilos y modos de ser efectuada, de acuerdo a la formación del profesional. Para obtener más información sobre los estilos terapéuticos, visite: Modalidades Psicoterapéuticas.
Respecto a los antidepresivos, existe una amplia variedad de productos que se reúnen en tres grupos: los tricíclicos, los ISRS, y los IMAO, de acuerdo al campo de acción y las sustancias que regulan. Algunas veces el psiquiatra prueba diversos fármacos hasta encontrar los más adecuados a las necesidades de la persona.
Los antidepresivos suelen demorar algunas semanas en alcanzar el efecto máximo deseado. La función de estos fármacos es regular las sustancias implicadas en la depresión evitando los episodios depresivos, no son "elevadores del ánimo".
Los antidepresivos no generan dependencia y nunca deben combinarse con medicamentos de ningún tipo sin consultar previamente al Psiquiatra o a un médico.
Algunas veces y en algunas personas, los antidepresivos pueden ocasionar efectos secundarios que deben ser consultados con el médico para ver cómo pueden ser modificados sus efectos o, de ser necesario, para que recete otro tipo de antidepresivo que no provoque esos efectos secundarios.


¿Cómo uno puede ayudarse a sí mismo si está deprimido?
La depresión hace que uno se sienta exhausto, inútil, desesperanzado y desamparado. Estas maneras negativas de pensarse y sentirse hacen que las personas quieran darse por vencidas. Es importante ser consciente de que las maneras negativas de ver cosas son parte de la depresión. Estas son distorsiones que, por lo general, no se basan en circunstancias reales. Los pensamientos negativos disminuyen o desaparecen cuando el tratamiento comienza a hacer efecto. Mientras tanto:

  • Fíjese metas realistas, tomando en cuenta la depresión y trate de no asumir una cantidad excesiva de responsabilidades.
  • Divida las metas en partes pequeñas, establezca prioridades y haga lo que pueda cuando pueda.
  • Trate de estar acompañado y de confiar en alguna persona; siempre es mejor que estar solo y no hablar con nadie.
  • Tome parte en actividades que le ayuden a sentirse mejor.
  • Haga ejercicio liviano, vaya al cine, o participe en actividades recreativas, religiosas o sociales o de otro tipo. Todo eso puede ayudar.
  • No espere que su estado de ánimo mejore de inmediato, sino gradualmente. Sentirse mejor toma tiempo.
  • Es aconsejable que posponga las desiciones importantes hasta que la depresión mejore. Antes de hacer cambios importantes como casarse, divorciarse o cambiar de trabajo, consulte con personas que lo conozcan bien o con su terapeuta para que le aporten una visión más objetiva de su situación.
  • La gente rara vez sale de la depresión de un día para el otro. Pero se puede sentir un poco mejor cada día.
  • Recuerde que patrones positivos de pensamiento eventualmente van a reemplazar a los pensamientos negativos que son parte de la depresión.
  • Deje que sus familiares y amigos le ayuden.



¿Cómo pueden ayudar los familiares y amigos?
Es de suma importancia la ayuda que pueden ofrecer los familiares y amigos.
Es fundamental tener en cuenta que la persona deprimida padece una enfermedad que requiere tiempo para ser modificada.
Aquí se consignan algunas recomendaciones:
Es aconsejable que acompañe a la persona deprimida a consulta. A veces es necesario asegurarse que la persona está tomando el medicamento que le recetaron. A las personas deprimidas se les debe recordar que obedezcan las órdenes del terapeuta respecto de no consumir bebidas alcohólicas o drogas.
Algo muy importante es ofrecer apoyo emocional, esto es, ofrecer comprensión, afecto, paciencia y estímulo. Busque la forma de conversar con la persona deprimida y escucharla con atención. No minimice los sentimientos que la persona exprese pero señale la realidad y ofrezca esperanza.
No ignore comentarios o alusiones respecto al suicidio y comuníquelos al terapeuta.
Invite a la persona a caminar, pasear, ir al cine y a otras actividades. Persista con delicadeza si su invitación es rechazada. Fomente la participación gradual de la persona en actividades que antes le proporcionaban placer sin forzarla. La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar sus sentimientos de fracaso.
No acuse a la persona deprimida de simular enfermedad o de ser perezoso, ni espere que salga de esta situación de un día para el otro. Con tratamiento, la mayoría de las personas mejora. Tenga eso en cuenta y repítale siempre a la persona que con tiempo y ayuda va a sentirse mejor.


¿Dónde buscar ayuda?
Existe un amplio abanico de posibilidades. En primer lugar, puede buscar ayuda en los hospitales públicos o en clínicas privadas. Para buscar información al respecto, visite:  Hospitales y Clínicas
Otra manera de obtener información es mediante la consulta con un médico clínico que pueda derivarlo con un terapeuta o consultando los avisos clasificados de los periódicos.
Si usted tiene alguna Obra Social, pida que le muestren el listado de terapeutas o que lo asesoren sobre cómo debe obtener una consulta y en qué lo puede ayudar su Obra Social y qué es lo que cubre de su tratamiento.
En el caso de una emergencia, como un intento de suicidio o la ideación al respecto, ( vea apartado URGENCIAS) usted puede acercarse a la guardia de los hospitales públicos (en particular a la guardia del Hospital Neuropsiquiátrico Provincial) o llamar a los siguientes números (en la ciudad de Córdoba):

  • 107 - Emergencia Médica
  • 135 - Centro de Asistencia al Suicida
  • 136 - Servicios Sociales de Salud del Gob. De la Pcia. de Cba.
Para decargar este artículo, click aquí

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TRASTORNO BIPOLAR

El Trastorno Bipolar se conoce también como Trastorno Maníaco Depresivo y se caracteriza porque se alternan episodios Depresivos con episodios Maníacos (ánimo elevado o euforia). Los síntomas que pueden aparecer suelen ser de dos tipos:

Síntomas de Manía (ánimo elevado o euforia)

  • Me siento invencible
  • Me siento poderoso. Puedo hacer cualquier cosa que desee, nada me puede detener.
  • Tengo muchísima energía.
  • Necesito dormir menos.
  • Me siento inquieto todo el tiempo.
  • Me siento muy enojado.
  • Tengo mucha energía sexual.
  • No me puedo concentrar en algo por mucho tiempo.
  • Algunas veces no puedo parar de hablar y hablo muy rápido.
  • Gasto mucho dinero en cosas que no necesito y que significan un gasto que no puedo afrontar.
  • Mis amigos o familiares me dicen que estoy actuando de manera diferente. Me dicen que inicio peleas, hablo más alto o me enojo más.

Síntomas de Depresión (ánimo bajo o decaimiento)

  • Estoy muy triste la mayor parte del tiempo
  • No disfruto de las cosas que siempre disfruté
  • No duermo bien durante la noche y estoy muy intranquilo
  • Siempre estoy muy cansado. Es difícil levantarme de la cama.
  • No tengo mucho apetito o tengo ganas de comer todo el tiempo.
  • Tengo muchos dolores que no desaparecen.
  • Tengo poca o ninguna energía sexual.
  • Tengo dificultad para concentrarme y me olvido de las cosas.
  • Me enojo con todo y con todos
  • Me siento angustiado y con miedo, pero no sé por qué.
  • No tengo ganas de hablar con otras personas.
  • Siento que no hay razón para vivir, que nada bueno me va a suceder.
  • No me siento bien conmigo mismo. Me siento mal la mayor parte del tiempo.
  • Pienso mucho en la muerte. Incluso pienso en cómo podría suicidarme.

Otros síntomas del Trastorno Bipolar

  • Tengo cambios extremos del ánimo: períodos de ánimo muy bajo que alternan con períodos de ánimo muy alto.
  • Estos cambios de ánimo me causan problemas familiares y laborales.

El Trastorno Bipolar no se refiere simplemente a la combinación de momentos buenos y malos de la vida. Va mucho más allá de eso. Es una enfermedad médica que afecta a un alto número de personas que puede ser tratada.

Diagnóstico y tratamiento
Para que un tratamiento resulte eficaz, es necesario que el diagnóstico sea lo más ajustado posible al problema que plantea la persona. En algunos casos, resulta necesario un cuidadoso examen médico previo para descartar la presencia de otras patologías.
Un buen diagnóstico comienza por la realización de una Historia Clínica completa. En ella debe recabarse información sobre los síntomas, su inicio, duración y diversidad, si éstos fueron tratados previamente y cómo, si la persona ha consumido alcohol o drogas, si ha intentado suicidarse o si lo ha pensado, si otros miembros de la familia han sufrido de Trastorno Bipolar o de otros trastornos. Además, se debe realizar una evaluación del estado mental y psicológico de la persona.
En el Trastorno Bipolar es usual que se recomiende un tratamiento combinado, el cual consiste en la toma de fármacos, conocidos como Estabilizadores del Ánimo, más la realización de Psicoterapia, la cual puede ser efectuada por el Psiquiatra o por un Psicólogo. La Psicoterapia puede tener diversos estilos y modos de ser efectuada, de acuerdo a la formación del profesional. Para obtener más información sobre los estilos terapéuticos, visite:  Modalidades Psicoterapéuticas.
Los Estabilizadores del Ánimo son psicofármacos que regulan los neurotransmisores (sustancias implicadas en la transmisión de información en el cerebro) de manera que impiden la ocurrencia de estados depresivos o maníacos. Hay diferentes tipos de estabilizadores y en algunas ocasiones, el Psiquiatra puede modificar la medicación hasta encontrar la que mejor se adecúe a las necesidades de la persona. Los fármacos pueden tardar algunas semanas para hacer efecto, así también, pueden provocar efectos secundarios en algunas personas. Es importante comunicar estos efectos indeseables al Psiquiatra para que le muestre cómo revertirlos o para que modifique la medicación si resulta necesario.

¿Cómo se puede ayudar a alguien que tiene un Trastorno Bipolar?

  • Dígale a la persona que se siente preocupado por ella.
  • Sugiérale que consulte a un especialista.
  • Acompáñelo a la consulta
  • Si el terapeuta le provee el teléfono o dirección de otro especialista que considere más adecuado para realizar el tratamiento, llame a dicho número y ayude a la persona a concertar una cita. Acompáñelo a la consulta.
  • Ofrézcale apoyo a la persona una vez que inicie su tratamiento
  • Busque más información sobre el Trastorno Bipolar y compártala con la persona que lo padece.


¿Dónde buscar ayuda?
Existe un amplio abanico de posibilidades. En primer lugar, puede buscar ayuda en los hospitales públicos o en clínicas privadas. Para buscar información al respecto, visite: Hospitales y Clínicas
Otra manera de obtener información es mediante la consulta con un médico clínico que pueda derivarlo con un terapeuta o consultando los avisos clasificados de los periódicos.
Si usted tiene alguna Obra Social, pida que le muestren el listado de terapeutas o que lo asesoren sobre cómo debe obtener una consulta y en qué lo puede ayudar su Obra Social y qué es lo que cubre de su tratamiento.
En el caso de una emergencia(vea el apartado URGENCIAS), como un intento de suicidio o la ideación al respecto, usted puede acercarse a la guardia de los hospitales públicos  (en particular a la guardia del Hospital Neuropsiquiátrico Provincial) o llamar a los siguientes números (en la ciudad de Córdoba):

  • 107 - Emergencia Médica
  • 135 - Centro de Asistencia al Suicida
  • 136 - Servicios Sociales de Salud del Gob. De la Pcia. de Cba.


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Para obtener mayor información sobre estos problemas, usted puede visitar:

En español: Links de interés
En inglés:


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Bibliografía utilizada para la confección de este artículo:


- DSM IV - Cuarta edición del MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES, de la American Psychiatric Association. ED. MASSON - 1995

- Gacetillas sobre diversas patologías del Instituto Nacional de Salud Mental de USA

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